Si te la coges ahora puedes probar a ver cómo te va en el exterior, si te esperas más, entre que te haces viejo y ya no te quieren para trabajar en ningún sitio y que te dan destino y te da pereza perderlo, terminas apalancado en la enseñanza para toda la vida.
Te regalo una idea: escribe un libro sobre lo mal que está todo en los institutos, líate a dar charlas sobre el tema para quienes no quieran leerse el libro, inicia alguna polémica con algún escritor o columnista famoso, y consigue tú una columna en un periódico o dominical. Si te lo montas bien puedes sacar suficientes perras para no tener que volver a dar clase en un instituto público. Claro está que tendrías que tener contactos en al menos una editorial mediana o grande. Y también tendrías que empezar a llevar una pajarita, un fular o un loro disecado, algo que llamara la atención. Si estas dispuesto a rebajarte tanto por cuatro chavos, pues adelante, ¡tira tu vida por la ventana y no vuelvas a la enseñanza pública! (nótese el sarcasmo)
Aquíunamigo: En realidad ese libro ya existe. Se llama "Panfleto Antipedagógico", su autor no ha dejado de dar clase ni en el instituto ni en la universidad, y encima el libro está muy bien escrito.
Yo disfruté de una de esas excedencias (una vez cumplidos mis primeros 5 años de rigor). 9 años malviviendo de la música y de los ahorros acumulados en una vida austera exenta de gastos superfluos.
A tener en cuenta:
Las normativas sobre excedencias, como todas las normativas, cambian de vez en cuando (hubo un tiempo enque era por 10 años máximo, cuando yo la pedí no había máximo, ahora no sé). Por ello conviene informarse. En mi delegación encontré un profundo desconocimiento sobre el tema, posiblemente por que es algo infrecuente, y me costó un tiempo enterarme del boletín en que se regulaba este tipo de excedencias.
Me han contado de un profesor de música que después de irse de excedencia consigue vivir de la música, y ganando más de lo que se gana en los institutos.
6 comentarios:
Y qué hay de lo tuyo? ;-)
Si te la coges ahora puedes probar a ver cómo te va en el exterior, si te esperas más, entre que te haces viejo y ya no te quieren para trabajar en ningún sitio y que te dan destino y te da pereza perderlo, terminas apalancado en la enseñanza para toda la vida.
Te regalo una idea: escribe un libro sobre lo mal que está todo en los institutos, líate a dar charlas sobre el tema para quienes no quieran leerse el libro, inicia alguna polémica con algún escritor o columnista famoso, y consigue tú una columna en un periódico o dominical.
Si te lo montas bien puedes sacar suficientes perras para no tener que volver a dar clase en un instituto público.
Claro está que tendrías que tener contactos en al menos una editorial mediana o grande. Y también tendrías que empezar a llevar una pajarita, un fular o un loro disecado, algo que llamara la atención. Si estas dispuesto a rebajarte tanto por cuatro chavos, pues adelante, ¡tira tu vida por la ventana y no vuelvas a la enseñanza pública! (nótese el sarcasmo)
Jajaja, muy chulo esto que haces, don profesor :)
Aquíunamigo:
En realidad ese libro ya existe. Se llama "Panfleto Antipedagógico", su autor no ha dejado de dar clase ni en el instituto ni en la universidad, y encima el libro está muy bien escrito.
Aunque tomo nota de lo del loro disecado...
Yo disfruté de una de esas excedencias (una vez cumplidos mis primeros 5 años de rigor). 9 años malviviendo de la música y de los ahorros acumulados en una vida austera exenta de gastos superfluos.
A tener en cuenta:
Las normativas sobre excedencias, como todas las normativas, cambian de vez en cuando (hubo un tiempo enque era por 10 años máximo, cuando yo la pedí no había máximo, ahora no sé).
Por ello conviene informarse.
En mi delegación encontré un profundo desconocimiento sobre el tema, posiblemente por que es algo infrecuente, y me costó un tiempo enterarme del boletín en que se regulaba este tipo de excedencias.
Me han contado de un profesor de música que después de irse de excedencia consigue vivir de la música, y ganando más de lo que se gana en los institutos.
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